En el artículo “La enseñanza
por proyectos: ¿mito o reto?”, la autora Aurora LaCueva, nos habla de la
importancia de la enseñanza por proyectos, puesto que asegura un aprendizaje
significativo por parte de los alumnos de una manera intencionada y reflexiva.
Hasta ahora, se ha optado por
una educación tradicional que se ha quedado obsoleta, por lo que es necesario
que se produzca un cambio en la educación, donde se adquiera el conocimiento a
través de una producción activa por parte del alumnado y no como meros
receptores de datos que han sido emitidos por el profesor, que no son
procesados y acaban en el olvido.
Esta autora nos comenta tres
posibles tipos de proyectos. Uno de ellos, es el proyecto científico, en el
cual se realizan investigaciones análogas a las de los adultos científicos,
indagando sobre aspectos relacionados con la naturaleza. Otro sería el proyecto
tecnológico, en el que se trata de inventar o desarrollar un producto como
hacen los tecnólogos. Y por último, el proyecto ciudadano, en el que investigan
sobre los problemas que afectan a la sociedad e intentan dar soluciones y
llevarlo a la práctica.
Para poder ejecutar un
proyecto, debe haber una preparación previa, en la que se debata sobre posibles
temas para comenzar a elaborarlo, así como la estructura que se va a llevar a
cabo. Posteriormente, se tiene que desarrollar, es decir, llevar a la práctica
el proyecto que anteriormente ha sido planificado, realizando actividades
variadas y contando con el docente como guía del proyecto. Y por último, se
debe comunicar el trabajo realizado a los compañeros, compartiendo toda la
información recabada, para así también afianzar los conocimientos aprendidos a
través de una ordenación de ideas.
En mi opinión, el trabajo por
proyectos es una enseñanza muy beneficiosa para el alumnado, ya que se ven
obligados a actualizar sus conocimientos previos, a reestructurarlos y a
enriquecerlos a través de un proceso caracterizado por un gran número de
conexiones que deben establecer entre lo que ya saben y lo que aprenden.
Además, es un aprendizaje motivador, ya que se parte de los intereses de lo
niños y participan más activamente en la adquisición de sus propios
conocimientos. Este método, también permite que el alumnado desarrolle su capacidad
crítica y creativa sobre aquello que aprenden. Pero para poder llevar a la
práctica la enseñanza por proyectos, los docentes debemos estar dispuestos a
mantener una postura de escucha frente a nuestros alumnos, de manera que ellos
sean los verdaderos protagonistas de su aprendizaje y nosotros, asimilemos que
debemos ser receptores de inquietudes para a partir de ellas, generar
conocimiento.
Pero lo que más me llama la
atención de este método de aprendizaje, es que los alumnos no aprenden de
manera fragmentada sino globalmente mediante situaciones de la vida cotidiana.
Por ello, es imprescindible que los temas surjan del interés y experiencia de
los niños y no caer en el error de imponer temas ya organizados desde una perspectiva adulta.
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