Muchas son las personas que a
través de los tiempos han sido y son conquistadas por el mundo de Disney,
basado en un mundo idílico y con unos valores que en su mayoría coincidían con
la realidad de aquel momento. Todos hemos disfrutado desde nuestra infancia con
las películas de Disney, puesto que despiertan en nosotros sensaciones
agradables y placenteras. Sin embargo, el artículo “El caduco mundo de Disney”
nos muestra que bajo esta apariencia de un mundo ideal, subyacen unos valores
que deben ser analizados con profundidad, ya que son transmitidos a la sociedad
de hoy.
Las películas Disney nos
maravillan a través de modelos de familias tradicionales, imágenes de mujeres
con un físico muy estereotipado definidas con el canon de belleza de la mujer
perfecta, ¿pero esto es lo que realmente observamos en nuestra sociedad, en el
mundo real?. A través de estas películas están inculcando valores sexistas,
racistas y clasicistas. No incluye la diversidad que existe en el mundo en el que vivimos, ya sea el tipo de familias que
hay en la actualidad (monoparentales, madre soltera, padres separados,
simultánea, etc), las distintas clases sociales o la concepción de los papeles
del hombre y la mujer en todos los aspectos (económico, social, educativo,…).
Observamos como en este tipo
de películas, el hombre es el héroe, el que salva a su amada, el que elige a la
mujer con la que se va a casar. La mujer no tiene opción de decidir, sino que
acata lo que el hombre le pide, es obediente y sumisa. El hombre es reconocido
por todos, normalmente de una clase social alta y con una buena educación. Sin
embargo, la mujer se dedica a las tareas domésticas y al cuidado de los hijos y
del marido. Transmiten con ello, que la mujer necesita del hombre para vivir,
que no puede valerse por sí misma, está siempre a la sombra del hombre.
En mi opinión, estos valores
no deben ser transmitidos hoy en día, la sociedad ha dado un cambio muy
importante en este aspecto. No podemos dejarnos llevar por la cultura anticuada
que nos transmite Disney y que perjudica sobre todo la imagen de la mujer.
Vivimos en una sociedad que por suerte, en este aspecto ha avanzado mucho,
tratando de transmitir una igualdad entre los dos sexos, respetando siempre sus
diferencias, pero tratando de dar las mismas oportunidades. Aun así, todavía
queda mucho por avanzar en este sentido, ya que en ocasiones se sigue alabando
la labor del hombre y desprestigiando la de la mujer.
Además, quiero resaltar que
debemos tener muy presente la importancia de predicar además de la palabra, con
el ejemplo. Y en este sentido, el mundo de Disney está muy lejos de
conseguirlo. No se puede ofrecer una imagen idílica, de perfección, de
felicidad, en sus películas, en los productos que vende, así como en los espectáculos que realiza,
cuando están perjudicando a tantos y tantos niños aprovechándose de la
necesidad que éstos padecen, abusando de sus derechos humanos. ¿Cómo se puede
tratar de hacer felices a los niños a costa de explotar y dañar a otros? ¡Qué
incongruencia!
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